Certificación


SPG (Sistema Participativo de Garantía) / Certificado Social Alternativo
En la Revolica no consideramos adecuado que sea la Admin. Pública propia del sistema agroindustrial, con el que tan críticos somos, la encargada de certificar ni nuestra finca ni nuestros productos.

 La misma Admin. Pública que permite el envenenamiento de la tierra, la erosión de la biodiversidad y la muerte de animales y personas, gracias entre otras cosas al cultivo de transgénicos o la permisividad frente a los pesticidas. 



Por esto, formamos parte de un Certificado Social Alternativo llamado VECINOS CAMPESINOS (Sistema Participativo de Garantía), donde tanto productores como consumidores nos certificamos entre nosotros las fincas y los productos. Para más info: spgmurcia.wordpress.com

 
 
 
NUESTROS PRINCIPIOS A LA HORA DE TRABAJAR LA TIERRA:
No uso de productos provenientes de síntesis química; pesticidas, acaricidas, herbicidas, fungicidas, insecticidas, fertilizantes...

Son múltiples los estudios que han demostrado que el uso de productos químicos en la agricultura está acabando con la biodiversidad de la flora y la fauna, causando múltiples enfermedades ya no sólo en los agricultures que usan estos productos sino en los consumidores. Deficiencias en el sistema inmune, alergias, infertilidad, problemas hormonales... son solo algunos de los problemas de salud que podemos nombrar.

Por ello nosotros sólo fumigamos con algún producto de origen orgánico como el aceite de neem, o con preparados naturales propios, como el purin de ortigas, el purin de cola de caballo, o el de ojos de tomatera entre otros.

Y fertilizamos con estiércoles bien compostados, con preparados propios como algunos purines ya citados, el bocaccio, etc.


No uso de semillas transgénicas, las cuales fueron creadas con el único fin de que ciertas empresas pudieran dominar la totalidad de las semillas destinadas a la alimentación, y así la alimentación mundial, entre ellas Monsanto, Syngenta y Dupont entre otras.

No es cierto que los alimentos transgénicos fueran creados para erradicar el hambre en el mundo, varias de estas empresas son las mismas que han llevado a la ruina y al suicidio a cientos de campesinos de paises del sur por su dependencia creada hacia ellas, debido al uso de sus productos químicos.

Segun la ley de patentes de semillas transgénicas, si un campo de maiz transgénico, pongamos que de Monsanto, polinizara nuestro campo de maiz ecológico y autóctono murciano, nosotros deberíamos pagar a dicha empresa sus derechos sobre la patente genética ya que ésta pasaría a encontrarse en nuestra finca. Así han llevado a la ruina a miles de agricultores en EEUU, Canada, México y otros paises de América.

Además, en la medida de nuestras posibilidades, intentamos plantar variedades autóctonas que provienen de La Red de Semillas de la Universidad de Murcia y del Vivero Agroecológico La Almajara del Sur.

Hay que tener en cuenta que el uso de las variedades tradicionales contribuye a evitar el principal efecto adverso de las semillas industriales, como es la erosión genética, producida por la sustitución de otras de mayor interés para el agro-negocio que han sido en su mayoría sintetizadas por la industria agroalimentaria.

Esta situación ha sido posible dado que hoy en día son las grandes empresas de semillas casi los únicos agentes que realizan la multiplicación y venta de semillas. Pero su interés no es mantener la biodiversidad agrícola, sino obtener beneficios a partir de unas pocas variedades comerciales. 

Las semillas tradicionales fueron cedidas en su origen por agricultores que las han guardado, seleccionado e intercambiado por generaciones, junto con una valiosa cultura y saber.

Cultivando estas semillas contribuimos a conservar esta biodiversidad agrícola generada durante años gracias al saber de aquellos agricultores.

Todos esos factores también influyen en la biodiversidad.


La rotación de cultivos se antoja indispensable en nuestro modo de trabajar la tierra para mantener la fertilidad del suelo, evitar la proliferación de plagas, hongos y sobretodo para no agotar las propiedades del suelo. En La Revolica un mismo cultivo no es plantado en la misma parcela hasta cuatro años después como mínimo.


Favorecer la biodiversidad. En nuestra finca la biodiversidad es un valor sagrado indispensable, por ello siempre tendremos un mínimo de 15 plantaciones de hortalizas diferentes en producción, además de los árboles frutales y ornamentales, setos autóctonos, y gran variedad de plantas aromáticas y medicinales.

Esta biodiversidad en la flora, junto al hecho del no uso de pesticidas, ayuda a la proliferación de la fauna; las abejas, mariquitas, grillos, cochinillas, avispas, golondrinas, gorriones, abejarucos, verdecillos, lavanderas, palomas, culebras, lagartijas, arañas y un largo etc. Así nuestro compañeros los animales pueden cobijarse en su lucha por la supervivencia frente a la agricultura química e intensiva y frente a la llegada de la ciudad a la huerta.


La recuperación de la huerta frente al crecimiento desorbitado del ladrillo. Para nosotros, el volver a trabajar la huerta de una forma tradicional, como lo hicieron nuestros antepasados, respetando el entorno natural como medio de supervivencia que es, es una premisa básica en nuestro modo de ver la vida.

En La Revolica entendemos el trabajo en la huerta únicamente de una forma sostenible en el que los recursos no se agotan sino que se multiplican siempre en la medida de lo posible, ya no sólo para las generaciones venideras sino para nuestros compañeros de vida; la flora y la fauna.


Producción de alimentos saludables y de calidad. El hecho de trabajar la tierra de una forma sana y lógica, respetando los tiempos de la naturaleza, nos ayuda a conseguir alimentos con un alto valor nutritivo y con excelentes propiedades organolépticas (aroma y sabor). Son múltiples los estudios que demuestran que este tipo de alimentos tienen un valor nutritivo mucho mayor que aquellos provenientes de la agricultura convencional o química.


Reutilización de los residuos. En La Revolica no hay desperdicios, ya que gracias a nuestra planta de compostaje y a nuestro corral con 34 gallinas, todos los restos de la finca se devuelven a ésta en forma de abono orgánico. Así, cerramos el ciclo vital normal de la madre tierra, como ocurre en cualquier ecosistema natural.


Uso racional del agua. La problemática de la escasez del agua es y será uno de las mayores problemas medioambientales junto al cambio climático, la desertización, la contaminación... Por ello en la cooperativa tomamos conciencia a la hora de regar nuestra finca.

Pese a que no nos es posible el uso de riego por goteo y disponemos únicamente del riego a manta (también llamado por inundación), éste proviene de acequias ideadas por nuestros antepasados musulmanes. Tras pasar el agua por nuestra finca, es filtrada por la tierra hasta otro desagüe llamado "la orilla del azarbe", y allí sirve de riego para otras fincas, aprovechándose así nuevamente las aguas sobrantes no absorbidas por nuestras tierras.